Como ser un profecional?
Trabajar en las aptitudes individuales y aprovechar al máximo las condiciones del entorno en el que la persona se encuentra, son dos de los requisitos básicos para fructificar la vida laboral.
¿Qué recomiendan los expertos para potencializar la etapa productiva y lograr las metas propuestas?
Cuando el célebre empresario e inventor Thomas Alva Edison dijo que
“las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan,
sino por el número de veces que tienen éxito”, advirtió que el camino a
la grandeza puede estar, frecuentemente, lleno de desafíos, aunque vale
la pena afrontarlos con tal de alcanzar la meta.
Pese a que las hojas de ruta no existen, pues el concepto del éxito es
subjetivo, Portafolio reunió las observaciones de diversos expertos en
la materia y elaboró un decálogo para los profesionales que buscan
escalar a la cumbre de sus sueños.
DECÁLOGO DE QUIEN VA CAMINO A LA CIMA
ADIÓS A LOS PLANES
Aunque es imposible dejar de proyectarse al futuro, muchas veces los
sueños y las fórmulas individuales no coinciden con lo que socialmente
se considera el camino correcto hacia la construcción de una carrera
brillante.
“Tenga en cuenta que la sociedad impone fórmulas, pero muchos de los
empresarios más exitosos no las han seguido; por ejemplo, gran cantidad
de los hombres más poderosos del mundo no tienen título universitario”,
señala César Escobar, ‘coach’ laboral, al subrayar la importancia de
labrar su propia estrategia hacia la cumbre, haciendo, particularmente,
lo que ama.
SEA APASIONADO
Las personas más exitosas en su carrera manifiestan gran entusiasmo por
el oficio elegido, un sentimiento que los lleva a esforzarse hasta
resaltar en su ámbito. Como las fórmulas realmente no existen, no se
trata simplemente de la carrera elegida, sino de que la ame lo
suficiente como para que sienta que está trabajando.
PIENSE EN SUS VIRTUDES
Pese a la relevancia que tiene ser un profesional integral, es
importante enfocarse en resaltar los aspectos positivos que lo
distinguen de los demás. “Las personas exitosas trabajan en lo que son
buenas y buscan apoyo en lo que les falta”, puntualizó Escobar.
TENGA LOS OJOS EN LA META
En más de una ocasión, los resultados no serán aquello que usted
espera, lo que puede desmotivarlo y hacerlo dudar de su capacidad para
alcanzar su meta.
Sin embargo, recuerde siempre por qué está trabajando. Si no tiene el
salario ni la posición que desea en el momento que deseaba, no se
desespere, pues la perseverancia será su mejor aliada.
PIERDA EL MIEDO AL FRACASO
Los errores son parte crucial de todo proceso de crecimiento
profesional, motivo por el cual debe aprender a cometerlos, aceptarlos y
recuperarse rápidamente. Eso sí, no es recomendable cometer la misma
falla más de una vez. “No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no
hacer una bombilla”, dijo Thomas Alva Edison alguna vez.
PIENSE EN GRANDE
Proyecte su carrera profesional y no permita que su entorno “le corte
las alas”. Tenga presente que, aunque suene a cliché, su potencial es
tan grande como su imaginación y su perseverancia.
En este sentido, también es importante que aprenda a diferenciarse de
los demás mediante su trabajo, así podrá ser tomado en cuenta por sus
superiores en el futuro.
PREPÁRESE
La capacitación constante debe ser su mantra. La formación académica,
los idiomas y la “afinación” de sus habilidades interpersonales
facilitarán la construcción de peldaños rumbo a la notoriedad.
“El éxito depende de contar con las competencias profesionales que se
requieren para obtener los resultados esperados por cada compañía”,
anotó Marcela Rocha, gerente de Advisory de EY.
CONSTRUYA RELACIONES
Tener una sólida red de contactos en su área lo ayudará a crecer
profesionalmente y será su apoyo en los momentos en que más lo necesite.
No se trata solo de conocer personas que puedan ayudarle a mejorar su
posición actual, sino de construir un colegaje que perdure en el tiempo.
Kathy Caprino, experta en el tema, dijo en uno de sus artículos para
‘Forbes’ que ,“sin importar cuán talentoso sea en su trabajo, si no
tiene relaciones que lo apoyen no tendrá éxito. Otra forma de decirlo es
que si odia a sus compañeros, ellos terminarán odiándolo de vuelta”.
BUSQUE UN MENTOR
Si bien la experiencia solo se obtiene con los años, también es posible
alimentarse de las vivencias y aprendizajes profesionales de los demás.
Si tiene la oportunidad, encuentre a un profesional a quien admire y
busque que lo aconseje en la toma de decisiones respecto a su carrera.
Cabe resaltar que, después de un tiempo, también es importante “devolver
el favor” y acoger un pupilo.
OFREZCA SOLUCIONES
Si es el tipo de persona que se queja constantemente por su situación o
la de la compañía donde trabaja, va por mal camino. “La madurez está
dada por la capacidad de no caer en el error de ‘delegar hacia arriba’,
sino de encontrar las falencias y poder contribuir con soluciones”,
aseveró Philip Potdevin, ‘managing partner’ de API consultores en
capital humano. No se trata solo de ser optimista, sino de superar las
expectativas.
CIERTOS ERRORES PUEDEN SALIR CAROS
Tomar decisiones profesionales a la ligera puede hacer que todo el esfuerzo se pierda.
Tomar decisiones apresuradas es la equivocación más frecuente que
cometen los profesionales en el país. Así lo señalan expertos en el
tema, quienes llaman a los profesionales a la calma y a recordar que la
construcción de una carrera es un proceso que lleva tiempo.
En primer lugar, Philip Potdevin, managing parter de API, dice que es
común que los trabajadores tengan ansiedad por crecer rápido al interior
de una organización.
Sin embargo, el experto señala que es importante aprender a entender
los ritmos de la compañía para la que se trabaja y que estos cambian de
una empresa a otra.
Adicionalmente, recomienda tener en cuenta que pretender aplicar
fórmulas estándar es una determinación que no siempre obtiene los
mejores resultados. “Cuando se cambia de cargo, pensar que lo que lo
hizo exitoso en el puesto anterior también servirá para el nuevo es un
grave error”, advirtió Potdevin.
Por su parte, Sofía Said, senior consultant de Hays Colombia, advierte
que los profesionales también se equivocan al pensar que “el crecimiento
profesional solo se da al cambiar de empresa, sin buscar y luchar
oportunidades de crecimiento dentro de la compañía actual”.
Al mismo tiempo, Said recuerda que el tiempo de permanencia de un
trabajador dentro de una empresa en Colombia es de apenas entre 2 y 3
años.
Finalmente, Victor Peña, CEO de Fundación Huellas Latinas, dice que hay
que aprender a delegar desde el principio y conocer las propias
limitaciones.
HABILIDADES QUE IMPULSARÁN SU CARRERA
Comunicación: aprender a transmitir los mensajes de manera asertiva
mejora los resultados y las relaciones en el lugar de trabajo. La
seguridad y la claridad a la hora de hablar son dos virtudes que no
pasan inadvertidas.
TOMA DE DECISIONES
Elegir la determinación más adecuada para que se alinee con las
políticas.
¿Cómo me ven mis clientes actuales y potenciales? ¿Transmito una imagen realmente profesional? Son dos preguntas que debes hacerte para iniciar un proceso de mejora en tu actividad.
¿Cómo me ven mis clientes actuales y potenciales? ¿Transmito una imagen realmente profesional? Son dos preguntas que debes hacerte para iniciar un proceso de mejora en tu actividad.
Hoy vamos a proponerte 8 buenas prácticas que te ayudarán a ser más profesional y a parecerlo.
La importancia de la primera impresión
La imagen que transmites es fundamental para tu negocio.
Los clientes que llevan tiempo contigo ya te conocen, y saben cuáles
son tus capacidades, tus virtudes e incluso tus defectos. De momento
siguen confiando en ti, lo cual no significa que no puedas mejorar
muchas cosas.
Pero piensa en un posible cliente al que te acercas por primera vez.
Normalmente, él no tiene suficientes datos para saber cómo haces tu
trabajo. Por eso, el cliente tendrá que decidir a partir de las primeras
impresiones que transmites: una conversación, un correo electrónico,
una presentación… Si pareces profesional, tendrás mucho ganado.
No se trata de parecer, sino de ser y parecer
Desde luego, no estamos hablando de cómo vas vestido/a (seguro que no te has hecho freelance
para acabar con traje de chaqueta y corbata) ni de otros detalles
accesorios. Estamos hablando de las cosas que marcan la diferencia: expresión, seguridad en ti mismo, etc.
Piensa que la profesionalidad se ve sobre todo en el resultado final
-el proyecto entregado- pero también en la "forma" de entregarlo y en la
comunicación con el cliente. Se trata, por tanto, de que adoptes unas prácticas
más profesionales en tu trabajo, y de que seas capaz de transmitir ese
mensaje de calidad y eficacia -de trabajo bien hecho- a tus clientes.
Hemos tomado como punto de partida un artículo de FreelanceFolder , y lo hemos reelaborado totalmente para ofrecerte estos 8 buenos consejos que te ayudarán a ser más profesional y, además, a parecerlo. No te los pierdas:
1. Véndete bien
Nos han enseñado a ser modestos. A nadie le gusta
la gente arrogante y prepotente, tampoco a los clientes. Pero, si lo
piensas, tampoco tienen ningún sentido ocultar por pudor cuáles son tus
capacidades, tus competencias y tu experiencia. Si tú mismo no eres
capaz de valorarte, va a ser muy difícil que sea el propio cliente -que
todavía no te conoce bien- el que te valore de forma adecuada.
No se trata de "vender motos ". Es sólo que debes ser consciente de que también se nos valora por la imagen que proyectamos.
Si vas por ahí diciendo: "La verdad es que tampoco soy demasiado bueno
diseñando/programando/escribiendo… Hay gente mucho mejor." ¿Qué esperas
que piensa el cliente? Pensará que eres un profesional mediocre. Y sólo
tras unos cuantos proyectos podrá descubrir que en realidad eres un
profesional más que solvente.
El problema es que, tras esa impresión inicial, es muy fácil que el
cliente prefiera contratar a otra persona más segura de sí misma…
Como ves, en muchas ocasiones la seguridad en uno mismo es la clave.
2. Cobra lo que debes
Lo mejor es que intentes cobrar lo que crees que debes cobrar. Puede
que luego el mercado te obligue a corregir tus estimaciones -es ley de
vida- pero lo que no puede ser es que tú mismo te pongas un precio situado por debajo de lo que mereces. Normalmente, no te estarás haciendo ningún favor. Vamos a ver por qué:
Piensa que vas a una tienda y te encuentras un producto realmente
barato; sorprendentemente barato. ¿Qué es lo primero que piensas? Que
hay gato encerrado; que algo no marcha bien, y que por eso tiene ese
precio. Quizá es un producto que salió defectuoso. Quizá se encuentra en
mal estado y quieren deshacerse de él… Es evidente que el precio es
bueno pero, de forma inconsciente, tu predisposición es negativa. De
igual manera, si tu precio es una ganga, muchos posibles clientes van a
desconfiar.
Ya hemos explicado alguna vez que bajar tus tarifas puede no ser una buena idea porque, si tus servicios se convierten en commodities -algo que cualquier otro profesional podría hacer- tu propuesta de valor al cliente se volverá muy débil.
Aunque, atraído por el precio, algún cliente se decida a contratar
tus servicios, difícilmente te va a valorar lo suficiente. "Si de verdad
fuera tan bueno, estaría cobrando más", es fácil que piense. Y, para
rematar la jugada, subir las tarifas más adelante no suele resultar nada
sencillo…
Puedes consultar estos consejos para ponerle precio a tu trabajo .
3. Asume tus errores, pero no cargues con los de los demás
Sabemos que errar es humano. Es algo que todo el mundo -incluidos los
clientes- puede entender. Un profesional responsable siempre asume sus
errores. Es algo que debes hacer para no perder tu credibilidad (nadie
confía en la gente que "nunca se equivoca" y que siempre echa la culpa
de todo a los demás). Pero ojo. No dejes que te conviertan en el chivo
expiatorio del proyecto.
Ya sabes cómo funciona ésto: hay gente con la cara muy dura, que
intentará cargarte toda la culpa de lo que no ha funcionado bien para:
1. salvar su pellejo
2. buscar una posición de ventaja a la hora de negociar el precio o el alcance del proyecto
Aunque a veces te resulte un poco violento, defiende tu trabajo. Tus
errores son tuyos. Apúntalos para intentar que no se repitan. Reflexiona
e intenta corregirlos. Pero no cargues con errores de otros. Argumenta,
explica y demuéstrale al cliente hasta donde alcanza tu
responsabilidad.
Piensa que, si te la cuelan una vez, es muy posible que acabes convirtiéndote en un auténtico coladero.
4. Exprésate con propiedad
La confianza hace que empleemos un lenguaje coloquial y desenfadado.
Eso puede estar bien para una fase posterior, pero al principio puede
resultar un poco chocante para el cliente. Ponte en su pellejo: "Le he
pedido a este freelance información sobre sus trabajos, y me ha escrito
un email con faltas de ortografía, y en el que se dirige a mí como si
nos conociésemos de toda la vida".
Es posible que al cliente esto le haga gracia, y le parezca muy
cercano. Pero es mucho más probable que piense -con o sin razón- que
eres una persona poco seria. Y de ahí a poner en duda tu profesionalidad
sólo hay un paso.
En cambio, si siempre mantienes un tono correcto, y una expresión
cuidada, despertarás la confianza de tu posible cliente. Es verdad que
eso no significa que luego seas un buen profesional (salvo que tu
trabajo consista precisamente en eso, en escribir). Pero al principio no
contamos con demasiado datos para juzgar, y la capacidad de expresión
es uno de los que tenemos a mano. No la subestimes.
No se trata de ser pedante. Sino de expresarte de manera correcta, clara y ordenada. Consulta estos 10 consejos para escribir mejor sin complicarse la vida .
5. Haz siempre bien tu trabajo (todos los trabajos)
A veces, la diferencia entre un buen profesional y otro mejor es que
el primero se relaja y se deja ir en ciertos proyectos, mientras que el
segundo nunca baja el listón; siempre pone todo su empeño en hacer bien
su trabajo, sea cual sea el encargo.
Dicho en otras palabras, la constancia y la regularidad son valores
excelentes. El cliente puede estar seguro de que vas a realizar su
proyecto, por pequeño que sea, con un estándar alto de calidad.
Hay profesionales que confían más en sus "golpes de inspiración", y
que prefieren destacar en los proyectos más llamativos, pero escurren el
bulto en otros trabajos menos estimulantes. Si te pones en la piel del
cliente, entenderás que no es una buena actitud. No puedes confiar en un
profesional irregular, que nunca sabes si va a hacerlo bien o no.
6. Cumple tus compromisos
Si siempre haces aquello que dices, generas confianza en la gente que se relaciona contigo, incluido tu cliente.
En cambio, si faltas a tu palabra, pierdes tu credibilidad. Y en ese
momento, lo habrás perdido todo desde el punto de vista profesional.
Por eso es tan importante que cumplas todos tus compromisos: las
fechas de entrega del proyecto, los horarios de las reuniones, la
asistencia a una cita, el envío de un presupuesto, la realización de una
tarea…
Si ves que algo es imposible, no te comprometas a hacerlo. Pide todo
el tiempo que necesites para realizar tu trabajo. Pero, eso sí, una vez
que has dado tu palabra, intenta cumplirla. Sabemos que a veces surgen
imprevistos, pero sólo pueden ser excepciones a la regla, no al revés.
Es preferible que pospongas y retrases una entrega a que el cliente empiece a pensar que le estás tomando el pelo…
7. Responde
El cliente necesita saber que hay alguien al otro lado. Es verdad que
si tuvieses que responder al instante a todas las llamadas y los
correos electrónicos, apenas te quedaría tiempo para realizar tu
trabajo. Entre otras cosas, porque te resultaría imposible mantener la
concentración.
Pero en algún momento tienes que responder. Ponte, de nuevo, en la
piel del cliente: resulta realmente frustrante cuando tienes alguna
duda, o necesitas saber algo sobre el proyecto que estás pagando, y
nadie te contesta.
Así que intenta organizarte bien. Dedica, por ejemplo, una hora por
la tarde a devolver todos los correos, llamadas, etc. Puedes consultar
estos consejos para organizar mejor tu tiempo .
Si quieres que tu negocio crezca, no te limites a responder a tus clientes. Responde con rapidez también a todas las personas que te solicitan información o un presupuesto . Recuerda que esa puede ser la mejor base para tu crecimiento.
8. Actualízate constantemente
Si no dedicas tiempo a ponerte al día, es muy fácil que, en cualquier
momento, un cliente te pregunte por un determinado programa, por una
herramienta, una tecnología o un enfoque de negocio, y te toque poner
cara de tonto.
Un buen profesional está siempre al día, y aunque es imposible que lo
sepa todo sobre su área de actividad, al menos es capaz de dar una
respuesta satisfactoria a las demandas del cliente. Por ejemplo: "Sí.
Conozco esa herramienta, pero no suelo utilizarla. Prefiero esta otra,
que es bastante más eficaz".
Si estás bien informado puedes incorporar las últimas tendencias,
tecnológicas y de negocio, a tu discurso. Es una excelente forma de
enriquecer tu expresión, y de transmitir confianza al cliente sobre tu
conocimiento y tus capacidades.
Todo esto por no hablar de que, al ritmo que cambia todo, puede que
un día te levantes y descubras que la mitad de lo que sabes ya no sirve,
porque ha surgido una nueva forma de hacer las cosas absolutamente
revolucionaria.
Si estás atento/a a lo que pasa, estos cambios nunca te pillarán por sorpresa.
http://www.portafolio.co/economia/mandamientos-ser-un-profesional-exitoso
http://facturagem.com/blogdelfreelance/2009/09/06/como-ser-mas-profesional-y-ademas-parecerlo/
